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Errores que podrías evitar en la mudanza.

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Cambiar de casa siempre es un proceso apasionante. Nuevo hogar, nueva etapa. Pero enfrentar un cambio de residencia lleva implícito la realización de una mudanza. Aunque, a priori, pueda parecer hasta divertido, lo cierto es que, para que todo vaya sobre ruedas, hay que tener en cuenta ciertos aspectos básicos.

En estos casos, la experiencia es un grado. Aunque haber acometido muchas mudanzas no siempre es una garantía de éxito, sí que puede servir para aprender de los errores más comunes. La falta de previsión, por ejemplo, es uno de los más habituales. Algo que, sumado a un exceso de confianza puede convertirse en la combinación perfecta para llevar los nervios de cualquiera al límite.

Pero hay más. Tanto si es la primera vez que cambias de casa como si atesoras varias mudanzas, esta guía con algunos de los errores a evitar más frecuentes puede serte de gran ayuda.

Falta de planificación

Subestimar el esfuerzo y tiempo que supone una mudanza es una de las equivocaciones más habituales entre quienes estrenan independencia o, sencillamente, enfrentan la tarea por primera vez. Organizar un cambio de casa es un proceso largo y, si queremos que salga bien, implica una planificación previa.

No se trata solo de elegir el día, el transporte o la forma en que haremos la mudanza. Lo ideal es establecer un calendario e ir completando tareas para que, llegado el momento, la mudanza no suponga un sobresfuerzo titánico.

No contar con los aliados apropiados

Quien más y quien menos se ha ofrecido o, incluso, ha participado en alguna ocasión en una mudanza. Sin embargo, la tarea trasciende de la estampa idílica de un grupo de amigos trasladando cajas entre bromas y tomando un refrigerio para aliviar los calores del esfuerzo. La colaboración de familiares y amigos siempre es bienvenida pero, en ocasiones, resulta insuficiente o, sencillamente, no es lo más apropiado.

La falta de coordinación con los «ayudantes» puede convertirse en un auténtico hándicap por lo que, tenerlo todo atado y bien atado antes de la fecha clave es más que recomendable. Además es importante tener en cuenta si necesitaremos o no alquilar una furgoneta o camión, cómo transportaremos muebles y electrodomésticos, el coste de todo ello… La alternativa pasa por solicitar presupuesto a empresas especializadas aunque, en cualquier caso, será una cuestión clave de la organización de la mudanza.

Sobrecargar las cajas

Empezar a empaquetar las pertenencias puede resultar abrumador. En muchos casos, las previsiones saltan por los aires en cuanto empezamos a sacar cosas de los armarios. Uno de los errores más comunes es no embalar correctamente cada cosa. Los objetos delicados deben ir correctamente protegidos, ya sea con papel de burbuja o en soluciones de almacenamiento más resistentes que las míticas cajas de cartón.

Tampoco está de más poner nombres a las cajas e, incluso, si hablamos de objetos de mucho valor, contratar un seguro y hacer un inventario por lo que pueda pasar. Las prisas tampoco son buenas consejeras en este campo. Querer empaquetar todo rápidamente puede llevarnos a sobrecargar las cajas lo que, en la práctica, puede suponer tanto perjuicios para nuestra espalda como accidentes o daños en el interior.

Aligerar el equipaje

Son errores que pueden aparecer de manera independiente pero muchos de los señalados tienen que ver con la falta de previsión y el exceso de confianza. Y lo mismo ocurre con el «exceso de equipaje». Con el tiempo, tendemos a acumular en casa todo tipo de objetos, prendas, muebles y enseres varios que terminan olvidados en un rincón.

Una mudanza es el momento perfecto para deshacerse de todo aquello que no necesitamos aunque, de nuevo, la falta de organización puede mermar nuestro tiempo para hacer una cuidada selección y, en consecuencia, terminar trabajando el doble.

Olvidar los pequeños detalles

La imagen habitual de una mudanza es la de cajas y cajas yendo de un lugar a otro. Pero el proceso también implica poner atención a otros pequeños detalles. Desconectar la nevera o el congelador el mismo día en que dejamos el piso en cuestión, no dar de baja o alta los suministros en el lugar de origen y destino o posponer la limpieza general del que hasta ahora fue nuestro hogar para el último día son solo algunos ejemplos que pueden complicar o retrasar nuestra mudanza.

La idea, en todo caso, es abordar la mudanza sin prisa pero sin pausa. Ser previsores, dejarse ayudar y tener todo perfectamente organizado son tres de las claves básicas que no solo ayudan a completar con éxito la tarea, sino también a evitar muchos de los errores más habituales en las mudanzas.

 

Fuente: https://www.abc.es

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